ChauPucho - Dejar de Fumar

Vivir mejor es posible

“Al prender el primero me bajó la presión, me sentí pésimo, pero así y todo seguí”

vdx_mujer-deprimidaHace algunos días nos escribió Natalia para compartir con nosotros su experiencia con el cigarrillo. Mencionó algo que en otras oportunidades hemos conversado y es como el cuerpo reacciona ante el veneno que estamos metiendole con todos los síntomas de una intoxicación: Sensación de desmayo, nauseas, dolor de cabeza, etc.

El fumador es una persona con una ENORME fuerza de voluntad, aunque diga lo contrario. El sólo pensar que sus primeros atados de cigarrillos estuvieron impregnados del malestar físico de la intoxicación, y que tuvo que hacer un gran esfuerzo para seguir fumando hasta que los niveles de veneno en el cuerpo sean tolerados por el cuerpo, habla de una gran fuerza de voluntad.

Claro que es fuerza de voluntad aplicada mal. Pero la finalidad casi siempre es la de ser parte de un grupo, de la subcultura de los chicos reveldes, de la gente cool, de los jóvenes modernos que dicen “la vida se hizo para vivirla” y con esa muletilla a cuestas se lanzan sin pensar en lo que sea que las masas manden a hacer. Y así empieza un adolescente que al entrar en la adultez se encuentra con fracasos y tropezones para dejar de fumar.

Cada tropezón merma la autoestima del fumador. Cada fracaso lo lleva a pensar en que es un ser sin fuerza de voluntad. Y no, no es así, sólo le falta la motivación adecuada. Antaño la motivación era un ultimatum médico. Pero hemos evolucionado, somos mas inteligentes que

Yo empecé a fumar en el secundario, por presión social: “dale fumá que queda bien”. Creo que no me gustaba mucho pero así y todo seguí varios años, hasta los 26, 27, creo.

Por suerte fui tomando conciencia de lo mal que hacía y de que no tenía nada bueno. Después de haber fumado varios años lo tenía bastante incorporado así que intenté varias veces dejarlo hasta que por fin lo logré. Me acuerdo de que estaba viviendo en USA por ese entonces, en una de las idas y vueltas con el cigarrillo volví y al prender el primero me bajó la presión, transpiré, me sentí pésimo, pero así y todo seguí.

Finalmente un día agarré el atado que tenía, lo hice un bollo y lo tiré en el tacho de un bar. No volví. Los primeros días son los más difíciles, después ya está y tu vida es mucho mejor.

Fue con fuerza de voluntad, sabiendo que si uno quiere, puede y no hace falta reemplazarlo con nada.

Hoy en día no aguanto el humo cerca, no dejo fumar en mi casa y siempre que puedo le digo a quien quiera oír lo importante que es no fumar, o dejarlo, sobre todo a los más chicos, los que recién empiezan.

Me gustaría mucho poder colaborar con el programa en lo que se pueda para difundir el mensaje y ayudar a los demás.