ChauPucho - Dejar de Fumar

Vivir mejor es posible

Clase 3 – La adicción psicológica y el contenido chatarra

Ya vimos entonces que el factor mas determinante a nivel físico es esa dopamina que segrega el cerebro al recibir nicotina, y lo malo es que el cerebro se va haciendo mas resistente al placer por lo que la sensación es cada vez mas difícil de lograr. Pero no hay molestias físicas, ni dolores, ni nada tan terrible que nos pueda atormentar.

El problema es que el monstruito de la nicotina (como lo llama Allen Carr) nos va a pedir constantemente su dosis diaria, por lo anteriormente expuesto, y no se va a dejar de molestar hasta que logre su objetivo… o acaso muera. Esa es nuestra misión: matarlo! Y lo haremos desenmascarándolo hasta el final.

gpx292Hay una serie de ideas que están vinculadas al concepto de fumar, y son ideas implantadas cuidadosamente desde nuestra mas tierna infancia. Las primeras son esas premisas de que el fumador es libre, independiente y que goza de excelente status tanto a nivel económico como social. Estas ideas nos vinieron a través de la televisión, que hasta los años 90 inclusive transmitían publicidad de cigarrillos impunemente, asociaban sus marcas con deportes y hacían fumar a los protagonistas de todas las películas que podían.

Lentamente las tabacaleras fueron perdiendo terreno allí, por lo que debieron buscar modos mas sutiles de seguir bombardeando mentes jóvenes que capturar. Pero el daño para los fumadores de hoy ya está hecho. Y debemos analizarlo y revertirlo!

No vamos a ahondar mucho en el asunto, pero queremos informar a los lectores un poco sobre los contenidos subliminales. El cerebro humano captura todo lo que el ojo ve, aunque conscientemente no pueda procesar dicha información, en el subconciente todo se guarda y todo llega. Supongamos que estas mirando una publicidad de tablas de surf y muestran una escena en la arena con un surfer musculoso rodeado de chicas. A su lado hay una pila de sus pertenencias: su mochila, anteojos de sol, protector solar y un atado de cigarrillos. A primera vista nunca notamos estas cosas, y por eso no las procesamos. Pero nuestro cerebro sacó una fotografía perfecta de todo y establece asociaciones: surfer musculoso, exitoso con las mujeres, fumador, anteojos de sol.

Un recurso publicitario muy conocido y repudiado es el uso de imágenes relacionadas al sexo “escondidas” elegantemente por ahí. Se da en las publicidades de Coca Cola y en las peliculas de Disney, por nombrar ejemplos muy conocidos (prueben googlearlo!). Y en ese mismo tono está el camello de Camel, tanto en su etiqueta (hombre desnudo) como en el personaje que eligieron que los represente.

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Estas marcas nos bombardearon con contenidos de este tipo sembrando en nosotros la semillita que al germinar les daba un cliente-esclavo de por vida. Estas ideas por si solas no nos hacen fumadores, pero son elementos que ayudan y nos empujan a convencernos de fumar en primer lugar. Y luego forman un eslabón mas de nuestra cadena.

Pero todo contenido inconsciente pierde su fuerza cuando se hace consciente, cuando se arroja luz sobre él. Y esa es nuestra misión: desenmascarar al monstruito, exponerlo bajo la luz examinadora y dejar que se muera quemado.

La gran estafa

Actualmente hay una tendencia a tapar enfermedades relacionadas con el cigarrillo que se está revirtiendo, gracias a Dios! Pero por años las tabacaleras mantuvieron a raya a quienes deseaban publicar estudios sobre el cigarrillo en donde se demostraba que era cancerígeno, que provocaba una cantidad cuantiosa de muertes por año, que disminuía notablemente la calidad de vida y que hacía perder al estado millones de dólares al tener que tratar a personas que habían enfermado por fumar.

Sin embargo hay una resistencia, el dinero de esa gente todavía pesa y tratan de mantener al mínimo las restricciones que les aplican para capturar nuevos clientes-esclavos. El ser humano es mortal, claro está. Pero el fumador se muere antes, lo que significa que las tabacaleras deben reclutar nuevos clientes-esclavos para reponer los que ya no están. Y por eso aparecen de modo cada vez mas sutil, y de modo un poco menos eficiente, en la pantalla chica y en publicidades de países del tercer mundo.

El mensaje “fumar mata” ya es vox populi. Lo que hace falta que todos los fumadores entiendan es que desde que uno empieza a fumar, hasta que se muere, no lo pasa tan bien como cree. Su vida experimenta un bajón a nivel salud, energía y dinero.

Y las razones por las que los fumadores siguen fumando son mentira.

El fumador fuma:

  • Cuando está aburrido, por ejemplo cuando está sólo en un bar esperando a alguien, o en la estación esperando su tren. Aprovecha y se fuma un cigarrillo para distraerse un rato.
  • Cuando necesita concentrarse, en su trabajo o en la facultad.
  • Cuando está estresado y necesita relajarse un poco.
  • Cuando está relajado para disfrutar el momento, como si el momento no pudiera disfrutarse de otro modo.
  • Cuando está charlando con gente, como si el fumar lo relajara y lo predispusiera mejor para la conversación.
  • Cuando terminó de comer, para hacer la digestión (o para ir al baño).
  • Cuando sale del trabajo/facultad: porque es hábito.
  • Cuando se abre una cerveza.
  • Etc, etc.

Cada fumador tiene su artillería de “momentos” y “excusas” para fumar, como si no se pudiera lograr tan fácil sin el cigarrillo. Y en lo íntimo de su ser añora las épocas en las que no conocía el cigarrillo ni lo extrañaba, y se pregunta si alguna vez podrá volver a ese estado.