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La nicotina es tan adictiva como la heroína

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La nicotina es una sustancia altamente adictiva, a tal punto que es equiparable con el nivel de adicción que genera la heroína. De hecho, el síndrome de abstinencia que genera la falta de nicotina a veces puede resultar tan incómodo y molesto como el que genera la heroína.

El sistema nervioso en su totalidad está lleno de receptores a la nicotina, incluso en las fibras musculares lisas del intestino y el cólon (eso explica porqué muchas personas necesitan un cigarrillo para ir al baño). Al igual que la mayoría de las drogas ilegales, lo que hace es aumentar la dopamina en los sistemas de gratificación, la que debe ser mantenida en ciertos niveles. Al bajar, genera molestias y ansiedad, por lo que se debe consumir nicotina nuevamente para volver a aumentar la dopamina.

Su efecto es muy paradójico. Estimula y relaja, dependiendo de la hora del día. Es por eso que escucharemos que los fumadores pueden decir que fuman para relajarse cuando hay situaciones de mucho stress, pero también lo hacen cuando necesitan concentrarse para un examen.

La nicotina llega al cerebro tras 10 segundos de ser inhalada aproximadamente. En niveles altos de adicción se debe consumir nicotina cada 45 minutos para no sentir abstinencia (esto significa alrededor de un atado de 20 por día), a esto se le llama fumador compulsivo. Existen personas que llegan a fumar de 2 a 6 atados de 20 cigarrillos diarios, haciendo estragos en su salud y en su bolsillo.

Entre los síntomas mas comunes del síndrome de abstinencia de la nicotina, podemos encontrar:

  • Irritabilidad
  • Deseos vehementes por fumar
  • Déficit cognitivo y de atención
  • Insomnio
  • Aumento del apetito

Los síntomas comienzan a las pocas horas después de haber fumado el último cigarrillo y alcanzan su máximo efecto a los pocos días de haber dejado (de 2 a 10). Comienzan a aplacarse hacia la segunda semana de no fumar y desaparecen casi por completo hacia el primer y segundo mes. Ocasionalmente pueden reaparecer episodios durante el primer y segundo año, pero con una intensidad muy baja.

Si bien el síndrome de abstinencia es un hecho puramente biológico, vinculado a los efectos farmacológicos de la nicotina, los factores conductuales pueden ser potenciadores de los síntomas de abstinencia.

Para muchas personas el hecho de ver a otra persona fumar (sin olerla, sólo verla) dispara el deseo de fumar. El rito de fumar, como muletilla ante determinadas situaciones, es un hábito fuerte sobre el que hay que trabajar mucho cuando se desea dejar de fumar.