ChauPucho - Dejar de Fumar

Vivir mejor es posible

Los problemas del cigarrillo

Te acordás de cuando empezaste a fumar? Ese primer cigarrillo tuvo un gusto bastante desagradable y durante largo tiempo te mareabas al tragar el humo. Lo increible es que tuviste que hacer un esfuerzo para convertirte en fumador, ya que durante mucho tiempo sentiste mareos, náuseas, ahogo y tos. Nuestro cuerpo nos estaba advirtiendo de la intoxicación que sufría y de los males que se avecinaban.

Tras ese período de adaptación a la droga, los síntomas disminuyen pero nunca se evaporan por completo. Persiste una serie de ligeras molestias a los cuales nos acostumbramos y creemos normales. Pero no, no son normales, nuestro cuerpo, asfixiado, sigue advirtiendonos del envenamiento y nos pide a gritos que dejemos de castigarlo así.

El cigarrillo y el insomnio

El cigarrillo aumenta la posibilidad de sufrir trastornos del sueño. Es irónico, ya que mucha gente alega que el cigarrillo los tranquiliza en situaciones de estrés, pero paradójicamente es el cigarrillo uno de los causantes del insomnio y de alteraciones en el sueño en general.

Por regla general, el estado de envenamiento que produce el cigarrillo, produce una disminución en el proceso del descanso, por lo que el fumador se despierta sin sentir que haya descansado lo suficiente y pasando las primeras horas del día en un estado de sonmoliencia. Ante este malestar, el fumador enciende nuevamente un cigarrillo para poder sobrellevar mejor su jornada diaria, retroalimentando su enfermedad.

Al llegar la noche, cuando necesitamos descansar, el fumador que se dispone a dormir comienza a experimentar una serie de manifestaciones: el efecto estimulante de la nicotina, la abstinencia que aparece al apagar el último cigarrillo, tensión arterial sobre la normal, apnea (la mitad de los fumadores ronca), etc.

A pocos días de dejar de fumar, la calidad del sueño aumenta notablemente.

Depresión y ansiedad

El cigarrillo favorece la aparición de la depresión y de la ansiedad. Recordemos que los fumadores fuman para tranquilizarse en situaciones estresantes y para enfocar su atención en una labor en particular. Estos dos estados tan opuestos son imposibles de controlar mediante el recurso de fumar. Si lo analizamos, son estados antagónicos, cómo pueden provenir del mismo cigarrillo? Y lo que es mas preocupante, cómo podemos elegir cuando queremos determinado efecto?

La respuesta es obvia, no se puede. En algún momento el fumador ansioso querrá tranquilizarse mediante un cigarrillo y sólo conseguirá empeorar la situación. O bien al querer concentrarse, encenderá un pucho y acabará por perder completamente las ganas de desarrollar determinada tarea.

La concentración se ve seriamente afectada por la mala calidad del oxigeno que llega al cerebro, así como por el mal descanso constante que padece el fumador y por los efectos de una adicción que nunca se ve satisfecha. Los ciclos de ansiedad pueden favorecer también los estados depresivos.

Bronquitis Crónica

La tos matutina generalmente produce una fuerte expectoración y es el modo del cuerpo de intentar deshacerse de la materia infectada que se almacena en sus pulmones. El proceso no puede eliminar por completo el veneno que a diario le proveemos y tarde o temprano nos encontraremos frente a una bronquitis crónica. Esta enfermedad puede conducir a otras enfermedades pulmonares y, desde luego, a la muerte.

Afortunadamente al dejar de fumar los bronquios regeneran cilios bronquiales y continúan con la limpieza de toda la materia tóxica que quede allí. La expectoración continuará varios días luego de abandonar la adicción hasta volver al estado normal de dicho órgano.

Discusiones Familiares

La familia del fumador siempre se preocupa, aún si también son fumadores. Es normal que un miembro no-fumador alerte al fumador sobre su hábito y sobre la cantidad de cigarrillos que consume, así como es normal que el fumador se irrite con ese comentario.

Muchas familias no-fumadoras padecen escenas desagradables al intentar alertar al fumador sobre los riesgos de su adicción, además de la consabida molestia del olor desagradable que el fumador lleva consigo a todos lados en donde fuma.

En los casos en donde todos fuman, se vive una tensa situación cuando uno de sus integrantes debe dejar de fumar por razones mayores de salud y los demás no están dispuestos a abandonar la adicción. Esto provoca sentimientos de culpa y escapadas a fumar en donde otros no puedan verlo.